Casi todos los sitios dicen “agencia de inteligencia artificial”. En la práctica estás comprando cuatro cosas distintas. Mezclarlas es la razón por la que una cotización sale a $400.000 y la de al lado a $12.000.000.
Entra a un proceso tuyo (ventas, soporte, backoffice) y deja un agente, un chatbot o un flujo automático funcionando. Sirve cuando el problema ya está claro: “las cotizaciones se mueren en WhatsApp”. Pregunta por handover: si se van, ¿el flujo sigue tuyo?
Te dice qué vale la pena automatizar y en qué orden. Útil si todavía no sabes si el dolor es el CRM, el equipo o el canal. Mal negocio si ya tienes el proceso dibujado en una hoja y solo quieres que alguien lo construya: estás pagando discovery dos veces.
Compras un software de chatbots o agentes y un onboarding. Más barato de entrada, menos flexible. Revisa si tus datos quedan en Chile/UE, si puedes exportar conversaciones y qué pasa si cancelas.
Un equipo que construye o extiende sistemas. La IA es una pieza dentro de una app, un ERP o un data warehouse. Es el camino correcto cuando el chatbot no basta. Es el camino caro si lo único que necesitas es responder el WhatsApp de noche.
En el listado de Adiron cada ficha lleva un tipo. Úsalo como primer filtro, después mira industria y señales públicas.