Contratar “IA” en Chile hoy es fácil de anunciar y difícil de comparar. Hay consultoras de datos con diez años, software factories que agregaron una práctica, agencias de marketing que se rebautizaron y productos que se venden como implementación. Esta guía es el criterio con el que Adiron arma las fichas.
Si mezclas una consultora de minería de datos con una agencia de agentes para WhatsApp, el presupuesto no sirve. En este sitio las separamos así:
Pide que te digan en una frase qué son. Si la respuesta es “somos todo”, baja el puntaje.
Un logo de OpenAI en la home no es señal. Sí lo es: cliente chileno nombrado, industria, qué se automatizó y hace cuánto está en producción. Si no pueden nombrar ni uno, asume piloto o sitio nuevo.
En minería, banca y retail las consultoras grandes (datos, nube, Copilot) suelen tener más evidencia. En pymes de 10–80 personas, las agencias boutique suelen ser más honestas de plazo y WhatsApp, pero hay que pedir referencia igual.
Una automatización chica (cotizaciones a WhatsApp, clasificación de correos) puede salir en 2–4 semanas si el proceso ya está escrito. Un agente conectado a ERP o un asistente interno con documentos de la empresa se va a 6–12 semanas. Si te prometen “en 5 días un agente autónomo para toda la operación”, pide el alcance por escrito: casi siempre es un chatbot con 8 intents.
El mercado chileno está lleno de sitios nuevos. Tres cotizaciones del mismo alcance (mismo proceso, mismos canales) te muestran quién entiende el negocio y quién recicla un PDF. Escribe directo a las fichas. El orden de las listas sigue señales públicas, no un plan Premium.